Hasta ahora, implementar un sistema de gestión era pelearse con un producto cerrado hasta que la empresa se resignara a usarlo como viene. Con Kancha el sistema se escribe alrededor de cada empresa, y lo escribe un agente. Vos ponés el criterio y el vínculo con el cliente: te llevás la mayor parte de la puesta en marcha y del mantenimiento, más una parte de la suscripción todos los meses mientras el cliente siga activo.
En cualquier país, la mayoría de las PyMEs con las que trabajás tienen el mismo cuadro: cargan lo mismo tres veces en tres lugares distintos, no saben cuánto les cuesta de verdad lo que venden, y el dueño se pasa el día resolviendo cosas que no le agregan valor a nadie.
No es un problema de software. Es que el software que hay las obliga a adaptarse a él. Por eso las implementaciones se estiran, se negocian recortes y la empresa termina usando la mitad de lo que compró.
Kancha va al revés: el sistema se adapta a la empresa. Le decís qué necesita el negocio y un agente lo construye sobre el sistema de ese cliente. No hay una versión estándar a la que haya que rendirse: cada empresa termina con el suyo.
Lo que antes era un presupuesto, ahora es una medición. El trabajo del agente queda registrado, así que una implementación se cotiza sobre lo que costaron implementaciones parecidas de verdad — no sobre horas declaradas de memoria. Vos sabés lo que vas a ganar antes de firmar, y el cliente sabe lo que va a pagar.
Dejás de competir por precio de licencia. No revendés un producto que el cliente puede cotizar en otros cinco lados. Vendés algo que no existe hasta que vos lo armás con él, y que después nadie más conoce como vos.
El trabajo pesado deja de ser tuyo. La parte que antes te comía las noches —construir, adaptar, mantener— la hace el agente. Vos hacés la parte que no se puede automatizar: entender el negocio del cliente y decidir qué hay que construir. Por eso un partner solo puede sostener una cartera que antes necesitaba un equipo.
Y no cobrás una sola vez. Tu parte de la puesta en marcha entra cuando arranca el cliente; la del mantenimiento y la de la suscripción entran todos los meses que siga activo. La cartera que armás te sigue pagando aunque ese mes no vendas nada nuevo.
Vendiendo mejor: el bot atiende por WhatsApp a toda hora, ningún cliente queda sin respuesta, y el que preguntó hace un mes vuelve a ser contactado.
Sabiendo cuánto cuesta cada cosa. La mayoría cotiza por costumbre y descubre tarde que vende por debajo del costo.
Lo repetitivo lo hace el sistema. La gente queda para lo que hay que pensar, decidir o atender de verdad.
Una PyME que conocés, que está perdiendo plata en desorden. No hace falta que sepas programar: hace falta que entiendas el negocio.
Respondés unas preguntas sobre el caso —cuánta gente, qué sistemas usa hoy, si hay que migrar datos, si factura electrónicamente— y el sistema te devuelve un rango de horas de implementación con los supuestos a la vista.
La puesta en marcha la factura Kancha y la mayor parte es tuya. Si además contrata mantenimiento, el mismo criterio todos los meses. Y lo que hagas por fuera del sistema es todo tuyo: ahí no intervenimos.
Mientras ese cliente siga usando Kancha, cobrás tu parte de su suscripción. No es una comisión de una vez: es un ingreso que se acumula con cada cliente que sumás y sigue entrando aunque ese mes no vendas nada nuevo.
El estimador es orientativo y lo decimos de frente: da un rango, no un número mágico. Cuando terminás la implementación cargás las horas reales, y con esa diferencia el estimador se corrige solo. Cuantos más casos tenga cargados el programa, mejor estima — y siempre te muestra sobre cuántos casos está aprendiendo.
Un cliente pasa por tres trabajos distintos: alguien lo consigue, alguien lo pone en marcha y alguien lo sostiene después. Podés hacer los tres, dos o uno solo. Cada rol cobra lo suyo, todos los meses que corresponda.
Conseguís el cliente y vendés el producto. Kancha factura, vos cobrás tu parte.
Ponés el sistema en marcha: la migración de datos, la configuración, la puesta a punto con la gente que lo va a usar.
Manejás Kancha y dev-Capo del sistema ya implementado, y hacés las actualizaciones según los tokens o los trabajos equivalentes que se convengan.
Es el caso más común: traés al cliente, lo implementás y lo seguís acompañando. Pero también se puede repartir — hay quien sólo vende, quien sólo implementa, y quien sólo sostiene sistemas que armó otro. Un mismo cliente puede tener un partner distinto en cada rol, y cada uno cobra sólo la línea que le toca. Nunca se paga dos veces lo mismo, y nunca se paga "al que estaba más cerca".
Lo que arregles con el cliente por fuera del sistema es todo tuyo, tengas el rol que tengas: ahí no intervenimos.
El nivel de DT no reemplaza a los roles: se suma. Podés ser DT haciendo los tres roles o uno solo — son cosas distintas.
Trabajás tus clientes con los roles que tengas.
Además de tus clientes, armás y sostenés un equipo de partners.
Lo decimos claro porque en otros programas es la letra chica: el DT cobra por la red mientras la sostenga. No se cobra para siempre por haber presentado a alguien una vez.
| Concepto | Quién lo cobra | Cómo |
|---|---|---|
| Suscripción mensual recurrente · rol de negocio |
🔒 al ingresar | El cliente le paga a Kancha y una parte es del partner que lo consiguió, todos los meses mientras ese cliente siga activo. No se acaba: se acumula con cada cliente que sumás. |
| Puesta en marcha una sola vez · rol de implementación |
🔒 al ingresar | La implementación la factura Kancha y la mayor parte es del que la hizo: es donde está el trabajo, así que es donde se queda lo grueso. |
| Mantenimiento contratado mensual · rol de soporte |
🔒 al ingresar | Si el cliente contrata mantenimiento por el sistema, es del partner que lo sostiene — el que maneja Kancha y dev-Capo de ese sistema—, todos los meses que dure. |
| Trabajo por fuera del sistema cualquier rol |
Todo tuyo | Lo que arregles con el cliente por afuera es entre ustedes dos. Kancha no interviene ni cobra nada. |
| Comisión del DT por su equipo | El DT | Un porcentaje de lo que sus partners generan en suscripciones. Sale de Kancha, no del bolsillo del partner. |
Cada línea la cobra un solo partner: el que tiene ese rol en ese cliente. Si los tres roles son tuyos, cobrás las tres. Si el cliente lo trajiste vos y lo implementó otro, cobrás la tuya y él la suya — nunca se paga dos veces lo mismo.
Sobre el DT: lo que cobra no se le descuenta al partner. Si fuera así, el partner tendría todos los motivos para saltearlo, y el equipo no duraría.
Los porcentajes de cada concepto, el estimador de implementaciones y el panel de tus cobros están dentro del portal. Si ya sos partner, ingresá con tu cuenta de Google. Si todavía no, escribinos y lo vemos.
Ingresar al portal Quiero ser partnerRespondés el formulario del caso y te devuelve un rango con los supuestos escritos. Cargás las horas reales al terminar, y el estimador se ajusta con la experiencia de todo el programa. Es la diferencia entre cotizar de memoria y cotizar con datos.
Qué clientes tenés activos, cuánto generó cada uno, qué te toca este mes y qué viene el que sigue. Sin pedirle el número a nadie.
Tus oportunidades, tu seguimiento y tus conversaciones, en tu cuenta. Sin configurar nada técnico: entrás y trabajás.
Un ambiente para mostrar el sistema funcionando, material para vender, y formación continua. Si entrás por un DT, la primera línea es él.
Si el cliente es tuyo, es tuyo. No vamos a aparecer por atrás a venderle directo lo que vos ya le vendiste.
El mismo precio para todos. Ningún cliente tuyo se va a enterar de que el vecino paga menos por lo mismo.
Mientras el cliente siga activo, seguís cobrando. No baja al año ni se corta a los dos. Si lo cuidás, te sigue rindiendo.
Cada empresa tiene su sistema y sus datos separados. Ni vos ni nosotros vemos lo que no nos corresponde.
Ya conocés los números de tus clientes y ves dónde pierden plata. Este es el paso natural: dejar de mirar el problema y resolverlo.
Ya implementás sistemas y cobrás tus horas. Acá sumás un ingreso recurrente que antes se quedaba el fabricante.
Conocés PyMEs de tu zona o de tu rubro. La parte técnica la resolvemos entre todos.
Lo que no hace falta: saber programar, tener equipo propio, ni comprar nada por adelantado.
Entrá con la misma cuenta de Gmail que registraste. Adentro tenés el estimador para cotizar, tus cotizaciones guardadas, tus clientes activos y lo que te toca cobrar este mes.
Respondés el formulario del caso y te devuelve un rango de horas con los supuestos escritos. Después cargás las horas reales y el estimador aprende.
Clientes activos, base del mes y lo proyectado. Si sos DT, además tu equipo y cuántas capacitaciones llevás dadas.
Tu propio acceso para seguir tus conversaciones y tus leads, sin configurar nada técnico.
Se entra con Google, con el mail que registraste. Si todavía no sos partner, el acceso no va a funcionar — primero hay que sumarse abajo.
Contanos quién sos y a qué tipo de empresas llegás. Si hay match, te damos acceso al panel de partners y arrancamos.
Entrás con tu cuenta de Google y completás un formulario corto. Si te recomendó alguien del plantel, ponelo ahí. Lo revisamos y te avisamos: los porcentajes y el estimador se abren cuando aprobamos tu postulación.